Indiana Jones tiene su látigo y el Capitán América, su escudo. Son objetos que, en otras manos, serían inofensivos, pero que en sus manos, se convierten en armas letales. Así sucede con un creativo, su mente, es el arma más poderosa que tiene y puede lograr lo que quiera con ella.

Además de el gran dominio de sus armas, ¿Qué otra cosa tienen en común los tres?
Todo mundo desearía ser ellos, porque su labor les parece sencilla, todo mundo quiere ser un superhéroe, sin saber bien lo que hay detrás.

Detrás de ellos tenemos el entrenamiento arduo y continuo, una labor que se hace para llegar a la perfección, o al menos, rozarla. Si nos vamos a la historia del capitán América, sabríamos que él, antes, era pequeño y débil, todo mundo decía que no llegaría lejos, pero con esfuerzo y dedicación, –entrenando- logró callarle la boca a todos y ser el soldado americano ideal, el soldado perfecto.

Como creativos, ¿Cómo podemos llegar a la perfección? La respuesta puede parecer sencilla, pero no es así, mis queridos lectores. El secreto está en hacer un poquito más cada día, dar ese extra, el secreto está en leer mucho, poder dominar cualquier tema –Un creativo necesita DEBE saber desde el significado de E=mc2 hasta por qué panchito dejó a Pánfila y se escapó a Cancún, en la novela de las 9pm-.

También debe escribir; mientras come, en el cuarto, en la sala, en el jardín, hasta cuando vamos al baño, ya sea para bañarnos o para hacer otras necesidades. Recuerden a Arquímides, que mientras tomaba un baño descubrió lo que hoy conocemos como “densidad” y posteriormente salió corriendo desnudo y gritando: ¡Eureka! (Lo he encontrado).
Practicando es como se llegará a la perfección.

Los tres tienen responsabilidades y si no pudieran cumplirlas, no estarían donde están ahora. Como le dijo el tío Ben a Peter, “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad” y es así como un creativo tiene la gran responsabilidad de ejercitar su mente. SIEMPRE.

Autor:Pipee Gutiérrez