¿Plagio en la Feria de León? Logotipar y Legitimar

La industria de la publicidad, de por sí, se ve afectada todos los días debido a malos manejos, a clientes temerosos y a profesionales improvisados, que de vez en cuando se cuelan en las agencias.

Además, la publicidad es atacada por su supuesta falta de ética, la cual es objeto de debate no sólo entre la intelectualidad, sino entre los estudiantes y los presidentes de las agencias más prestigiosas del mundo.

Con todo, la publicidad es importante si se sabe usar.

Quisimos contextualizar un poco la situación porque lo que sucedió con la Feria de León, es más que un problema: es el reflejo de una situación general. Reciclar, renovar, innovar, son palabras que ahora se entienden como “revolcar”.

En la historia de la publicidad, han existido coincidencias creativas. Nadie está apartado de este percance. Sin embargo, es difícil que un logotipo sea casi igual a otro en todos los aspectos de la estética publicitaria.

Los dos logotipos (¿o es uno?) que han puesto a la industria de cabeza, comparten las seis categorías principales de la percepción (al parecer, observando el logotipo, al menos lo giraron, pues el morado y el verde, que se contraponen, ocupan distintos lugares):

1- Mismos colores.

2- Mismas líneas.

3- Misma geometría interna.

4- Misma textura.

5- Misma saturación.

6- Mismo vórtice.

Si Walter Benjamin, el que dijo que en el arte las imitaciones le roban a la obra original su vitalidad, viera esto, se vuelve a morir. Por obvias razones, la agencia, de la que no diremos el nombre, ha respondido con alguna de las tres técnicas oficiales de respuesta para los percances:

– No lo sabíamos, no podíamos determinar qué sucedía o qué pasaría (proceso creativo, plantilla).

– Es la primera vez que pasa en la historia (¿en una feria?).

– Si no lo hubiéramos hecho de esta manera, hubiera sido peor (retorno del dinero).

Pero las disculpas no son suficientes. Los críticos en internet se están olvidando de mencionar los términos “brand equity”, que traducidos dan algo así como “valor de marca”.

Las corporaciones se miden en dos niveles: en el nivel de los activos físicos y en el nivel del branding (no vamos a precisar detalles administrativos o de contaduría… estamos chupando tranquilos).

Si una empresa u organización posee en activos materiales cien millones de dólares, también posee valores de marca, los cuales podrían elevar el costo de la empresa diez o cien veces más.

La Feria de León, que es una marca, que a su vez representa a un estado, se ha visto afectada en el “brand equity”. El que sólo hayan regresado los doscientos mil pesos, ha sido un favor celestial que le han hecho a la agencia los dioses de la comunicación (han de tener paro con Aristóteles).

Hay que diseñar, no armar. Hay que bocetar, no vociferar o argumentar demasiado para vender una réplica. Las imitaciones en el arte nos duelen, y nos duelen no tanto por su engaño, sino porque jamás le volvemos a creer. Si nos dedicamos a la persuasión, a decir la verdad con más belleza, luchemos para evitar estas vergüenzas.