En la política, a la publicidad sin remitente o sin emisor, se le llama «publicidad negra». Esta sutileza arbitraria, sirve para contextualizar, para generar eco, para darle forma, poco a poco, al mensaje central del candidato. O en las palabras de Umberto Eco, generando información se construye un Código Semiótico.

En publicidad, a esta lúdica práctica, se le llama Reportaje Publicitario. Ardua labor la de redactar un texto que pretende vender pero que oculta sus intenciones. Sigamos la máxima de Talleyrand: «la palabra, le fue dada al hombre para ocultar sus pensamientos».

Si bien estos textos no son un engaño, sí que son una ilusión, que es cosa muy diferente. El primer ingrediente para que un reportaje publicitario parezca inocente, es la maestría del redactor publicitario.

Se aconseja que el publicista o tejedor de textos comerciales, domine algunas técnicas literarias. Sin tal dominio, la personalidad del autor se traslada hasta las palabras y el lector, al percatarse de las negras intenciones, rechaza todo argumento.

El segundo ingrediente, consiste en que el redactor sepa cuáles son las etapas de todo discurso. La primera etapa, señalada por Platón, por los sofistas, por los clérigos, por los políticos o por los profesionales de las Relaciones Públicas, se llama Exordio.

En el Exordio, en el inicio, es menester plantear una situación general, universal, irrefutable.

Veamos, en breve, cómo venderíamos un nuevo automóvil ecológico. Ejemplo:

La economía, en el mundo, sufre, pues el ahorro, que es necesario para la seguridad patrimonial, se hace imposible con tantos gastos, gastos como la alimentación, la energía eléctrica y el combustible de nuestros coches.

Luego, viene la Introducción, en la que la deducción, el paso de lo grande a lo pequeño, señala cuál es el tema a tratar. Ejemplo:

Algunas industrias, como la automotriz, han invertido en tecnología para disminuir el consumo de la gasolina. Así lo ha hecho la marca X.

Luego de introducir al lector en nuestra arenga, pasamos al Argumento, al silogismo, a la explicación, a la mecánica. Ejemplo:

La marca X, ha lanzado al mercado su nuevo modelo T, el cual funciona con un motor inteligente de válvulas ligeras y que se alimenta con energía acumulada a través de celdas especiales sobrepuestas en el cofre el vehículo.

Ya que hemos envuelto al lector con razonamientos, tenemos que ir hasta la Demostración, hasta la cifra o dato duro, hasta el testimonial o escenificación. Ejemplo:

En las últimas pruebas, realizadas por la Asociación Americana de Conductores de San Francisco, el modelo T rindió casi 40 kilómetros por litro.

Y para cerrar, vamos hasta la Conclusión, que es una opinión determinante. Ejemplo:

Sin duda, gracias a estas marcas automotrices, el mundo podrá economizar y asegurar el futuro energético de las siguientes generaciones.

Siguiendo todos estos pasos, nuestro reportaje publicitario, será persuasivo. A escribir.